Táctica · Popas
En la popa no todo es velocidad: ¿sabes por qué bajas por ese lado?
Imagínate que acabas de pasar barlo. Abres la vela, empiezas a trabajar las olas y vas pendiente del barco de delante. Quieres correr. Hasta ahí, perfecto.
Ahora bien, ¿has mirado dónde está la boya de sota?
¿Con qué fase has llegado? ¿Dónde está entrando más presión? ¿Por qué has empezado la popa por ese lado y no por el otro?
Porque puedes ir bien de velocidad y estar haciendo la popa por donde no toca. Tienes viento limpio, el barco corre y te encuentras cómodo. Pero te estás yendo del lado con más presión. O los de al lado te van a tapar en cuanto quieras cambiar el rumbo.
En la popa también hay táctica. No es pasar barlo, ponerte a trabajar y olvidarte del campo hasta la puerta. Hay que levantar la cabeza. Si cambia el viento o cambia la flota, tienes que ver si te sigue interesando hacer lo mismo.
Antes de pasar barlo, mira cómo vas a empezar la popa
Llegas a barlo con uno delante, otro al lado y otro que viene por detrás. Está claro que tienes que estar pendiente de ellos. No vas a dejar de mirar los barcos para ponerte a estudiar todo el campo en ese momento.
Pero tampoco puedes pasar la boya sin saber dónde vas a bajar. Míralo antes, cuando aún tengas un momento para levantar la cabeza. Así no sales de barlo y te preguntas por primera vez: «¿Y ahora por dónde voy?».
Vamos a simplificar. Localiza la puerta, mira dónde hay más presión y fíjate en la gente que ya está bajando. Con eso empieza a pensar cómo quieres salir de barlo. No hace falta llevar toda la popa decidida.
Por ejemplo: «Voy a empezar por aquí porque entra más viento y puedo llegar sin que me tapen». Ya está. Tienes un motivo. No estás haciendo la popa por ese lado solo porque el de delante se ha ido por ahí.
Ahora mira si puedes hacerlo de verdad. ¿Tienes hueco? ¿Puedes cambiar el rumbo o te van a tapar? Si no tienes espacio, te toca buscar otra forma de llegar. El plan no te permite saltarte las reglas ni meterte donde no cabes.
En la guía de los primeros metros después de la salida trabajamos esa misma relación entre plan y posición. Aquí cambia el tramo, pero la pregunta sigue sirviendo: ¿lo que estoy haciendo me deja ir donde quiero?
Boat Speed y VMG: puedes correr más y bajar menos
Orzas un poco y el barco se pone a correr. Notas la velocidad y piensas: «Ahora sí, voy muy bien». Perfecto. ¿Pero estás bajando más o solo te estás yendo más rápido hacia un lado?
Aquí tenemos que separar dos cosas: Boat Speed y VMG. Una es lo que corre el barco. La otra nos dice cuánto estamos aprovechando para bajar.
Boat Speed: lo rápido que se mueve el barco
El Boat Speed es la velocidad del barco a través del agua. Te dice cuánto corres, pero por sí solo no te dice si ese rumbo te interesa. Puedes ganar velocidad, pero dedicar buena parte de ella a moverte hacia un lado.
Y un detalle si miras datos: la velocidad de un GPS sobre el fondo, o SOG, no es exactamente Boat Speed. Con corriente pueden ser distintas. Para comparar dos opciones, no mezcles una medida con otra.
VMG: cuánto aprovechas de esa velocidad para ganar barlovento o sotavento
VMG significa Velocity Made Good. Lo miramos respecto al viento. En ceñida, cuánto ganas a barlo. En popa, cuánto bajas a sota. No cuánto corres hacia cualquier sitio.
Mira las flechas del dibujo. La naranja sigue el movimiento del barco. La azul muestra cuánto de ese movimiento aprovechas para bajar. La parte que se va hacia un lado también es velocidad, pero no es avance a sotavento.
Por eso no buscas simplemente el Boat Speed más alto. Buscas una combinación de ángulo y velocidad que te permita bajar bien. Si al caer pierdes tanta velocidad que el barco se queda parado, tampoco has resuelto nada.
Un ejemplo con números, para verlo claro
Vamos a simplificar: sin corriente, con el mismo viento y comparando velocidades mantenidas. Los ángulos se miden desde la dirección de popa redonda, no desde la proa al viento. Son números inventados para explicar el cálculo, no velocidades objetivo de un ILCA, un Optimist o un 420.
| Opción | Boat Speed | Ángulo respecto a popa redonda | VMG a sotavento |
|---|---|---|---|
| Más abierto del eje | 6 nudos | 45° | 4,24 nudos |
| Más cerca del eje | 5 nudos | 20° | 4,70 nudos |
En la primera opción el barco corre más: 6 nudos. Pero en la segunda bajas más rápido en el eje del viento: 4,70 frente a 4,24 nudos. Ese es el detalle que la sensación de velocidad puede esconder.
Para comprobar los números, esta es la fórmula del ejemplo: VMG a sotavento = Boat Speed × coseno del ángulo respecto a popa redonda. No te vas a poner a calcular cosenos en mitad de la popa. Quédate con la idea: correr más no significa bajar más.
¿Entonces hay que caer siempre? Pues no. Si caes y el barco se queda parado, tampoco te sirve. Hay que encontrar el punto en el que corres y bajas bien. Ese punto cambia con el barco, el viento, las olas y tu técnica.
Ojo: VMG respecto al viento no siempre es avance hacia la boya
Si la boya está justo a sotavento y no hay corriente, las dos direcciones coinciden. Así está planteado el dibujo. Pero la boya puede estar desplazada. O el viento puede haber rolado. En ese caso, avanzar en el eje del viento no es lo mismo que acercarte a la boya.
El avance hacia un destino se puede llamar VMG al waypoint o VMC, según el equipo. Antes de interpretar una lectura, comprueba qué calcula. ¿Usa el viento o una posición como referencia? ¿De dónde toma la velocidad? No son etiquetas intercambiables sin más.
Cómo llevarlo al entrenamiento
Compara tramos parecidos con el entrenador: un rumbo algo más orzado y otro algo más caído. Mira cuánto corre el barco y cuánto baja, no solo quién parece ir más rápido durante una ola. Si utilizáis datos, emplead la misma referencia. Revisad un tramo representativo, no un pico aislado.
Y luego está lo que pasa fuera: la presión, la corriente, los barcos y dónde está la puerta. No te quedes mirando un número y te olvides del resto. Puedes llevar un buen VMG un rato y acabar en un sitio desde el que no puedes hacer lo que querías.
Referencias técnicas: glosario de B&G y definición de VMG respecto al viento de Garmin.

Y mientras miras fuera, no te olvides de cómo llevas la vela. ¿Has ajustado los controles al pasar barlo o sigues con el barco como venías de ceñida? En un ILCA 6, por ejemplo, no se trata solo de abrir la vela y empezar a bajar. Tienes que seguir trabajando el trimado con el viento y las olas que tienes. Antes de cambiar el rumbo porque el de al lado corre más, mira también qué está haciendo con el barco.
¿Ese barco va mejor por el rumbo o porque tiene más viento?
Ves a uno que empieza a correr más que tú y enseguida quieres hacer lo mismo. ¿Pero qué está pasando ahí? ¿Lleva mejor rumbo? ¿Está trabajando mejor la ola? ¿O le ha entrado una racha que tú todavía no tienes?
Si él tiene más presión, no basta con poner el barco como lo lleva él. Primero mira qué viento tiene. Si tú estás en menos viento, puede que ese rumbo no te funcione igual.
Levanta la cabeza y mira el campo, no solo la vela del barco de delante. Busca cambios en el agua y observa cómo responden varios barcos cuando pasan por una zona. El color del agua te puede orientar, pero las olas, la luz y la corriente también lo alteran. Una mancha oscura no es una garantía de racha.
Ahora viene la parte importante: ¿esa presión viene hacia ti o te estás yendo detrás de algo que ya se aleja? Una cosa es colocarte para recibir una racha. Otra es abrirte mucho para perseguirla y llegar cuando ya se ha ido.
Ahora piensa si te sale a cuenta ir a buscarla. ¿Cuántos metros vas a hacer de más? ¿Te van a dejar llegar? ¿Qué haces si esa racha se va antes de que llegues tú? No tienes que acertarlo todo. Pero sí saber por qué te estás yendo por ahí.
Para seguir trabajando la lectura del campo, consulta las 5 lecturas de estrategia. Aquí quédate con esto: no decidas el rumbo sin mirar qué viento vas a tener para navegarlo.
Si cambia algo fuera del barco, vuelve a mirar lo que estás haciendo
Empiezas la popa y vas genial. Corres, bajas bien y estás cómodo. Pero el viento rola y tú sigues igual. Mismo rumbo, misma idea, todo igual. ¿Por qué? Porque hace un momento te estaba funcionando.
Pues ahí tienes que levantar la cabeza otra vez.
Ahora tienes el viento desde otro sitio. ¿Te interesa seguir orzando? ¿Tienes que empezar a caer? ¿Te viene mejor trasluchar? Mira también los barcos. La maniobra que te interesa tiene que poder hacerse desde donde estás.
Lo que no puedes asumir es que una decisión siga siendo buena solo porque lo era un minuto antes.
No es «entra la derecha y traslucho» sin mirar nada más
Decir «ha rolado a la derecha, así que traslucho» se queda corto. Falta saber en qué amura vas, dónde está la boya, qué rumbo llevas y qué opciones tienes alrededor. Sin esa posición, una receta puede mandarte justo al sitio que no quieres.
Hazte una pregunta más útil: «Con el viento que tengo ahora, ¿cómo puedo seguir avanzando bien hacia la boya?». Después mira si basta con ajustar el rumbo o si necesitas cambiar de amura.
Y no esperes que todas las fases duren lo mismo
Si has observado que el viento va y vuelve, esa observación te ayuda a preparar opciones. No te da un reloj exacto ni asegura que la siguiente oscilación vaya a repetirse igual.
Además, puedes empezar la popa cuando una fase lleva ya un rato funcionando. No empieza de cero al pasar tú la boya. Observa lo que ocurre y comprueba si sigue encajando con lo que habías pensado.
Si no tienes claro cómo separar un patrón de lo que ha ocurrido una sola vez, puedes ampliar con la guía de meteorología. Para esta popa, céntrate en mantener una lectura que puedas corregir, no en adivinar cada cambio.
Compás y veleta: referencias para entender lo que está pasando
Si llevas compás, úsalo para comparar rumbos. Por ejemplo, el microcompás Raymarine T060 con soporte. Ahora bien, no mires un número y decidas sin más que ha rolado. ¿Has cambiado tú el rumbo? ¿Has orzado para coger una ola? Compara lo que marca con lo que estás haciendo y con los barcos de alrededor. Un rumbo no es una lectura de Boat Speed ni de VMG.
Y colócalo donde puedas verlo mientras navegas. El soporte VDP COMPCRONO para ILCA es otra opción de montaje para el T060 mediante su cuna. Ojo: la ficha del Raymarine enlazada ya incluye un soporte. No hace falta comprar dos. El VDP se vende sin compás, cronómetro ni sus cunas originales. Revisa qué tienes y qué montaje necesitas.
En ILCA también puedes llevar una veleta de mástil Pro MK2 como referencia visual. Lo que ves es el viento aparente: también cambia cuando cambias de rumbo o de velocidad. No es una prueba, por sí sola, de que ha cambiado la fase. Mira la veleta, sí, pero levanta la cabeza y mira el campo. Antes de montar cualquier equipo, comprueba que el montaje encaja y está permitido en tu clase y prueba.
No te vayas por fuera solo para que no te tapen
Imagínate que bajas al lado de un grupo. Por fuera tienes viento y te encuentras cómodo. Perfecto. Ahora piensa en el siguiente cambio: si necesitas volver hacia la flota, ¿vas a poder hacerlo?
Ese es el detalle. Puedes estar muy bien ahora y estar dejando que los demás condicionen tu siguiente decisión. Cuanto más te separas, más puede costarte volver. Quizá tengas que atravesar un desvente o hacer un recorrido que ya no te interesa.
La solución no es meterte en medio ni cruzar siempre antes. Es mirar la salida de esa posición mientras aún tienes opciones.
Si esperas que cambie la fase, míralo antes. ¿Qué vas a hacer cuando entre? Puedes empezar a orzar, caer o trasluchar, según dónde estés y el espacio que tengas. Pero no esperes a que todos se hayan movido para descubrir que ya no puedes pasar.
Y compara costes. Pasar un momento por una zona con peor viento puede darte más libertad después. Pero también puede frenarte demasiado. Quedarte fuera puede funcionar si conservas viento y un recorrido útil. Ninguna de las dos decisiones gana por defecto.
No te quedes solo con «este me ha pasado». Mira dónde vas a estar después. A lo mejor has perdido unos metros, pero ahora puedes ir por donde querías. O a lo mejor has perdido metros para acabar en el mismo desvente. Eso no es lo mismo.

Orzar, caer o trasluchar. ¿Qué necesitas hacer ahora?
Notas que algo falla y haces una maniobra. Parece que estás resolviendo el problema, pero ¿es así? Pero mover el barco no siempre es mejorar la situación.
Antes de hacer nada, mira qué te está pasando. ¿Te has quedado sin velocidad? ¿Te estás yendo demasiado a un lado? ¿Te están tapando? ¿Hay más presión por otro sitio? No vas a arreglar todo eso haciendo siempre la misma maniobra.
¿Te interesa orzar?
Orzar es acercar la proa a la dirección de donde viene el viento. Puede ayudarte a buscar un ángulo con el que el barco trabaje mejor, pero mira cuánto te separa del destino. Más sensación de velocidad no basta para decidir que el cambio ha sido bueno.
¿Te interesa caer?
Caer es alejar la proa de la dirección de donde viene el viento. Puede ayudarte a orientar el recorrido de otra forma. Pero necesitas mantener el barco trabajando. Si al hacerlo pierdes demasiada velocidad o control, revisa cuánto has cambiado y si era el momento.
¿Te interesa trasluchar?
Una trasluchada cambia la amura pasando la popa por el viento. Antes de hacerla, mira el espacio, el tráfico y dónde terminarás. ¿Te abre una opción útil o te deja en el mismo problema desde el otro lado?
Eso sí: antes de maniobrar, mira los barcos y el espacio que tienes. El cómo se hace hay que trabajarlo en el agua con tu entrenador. Aquí queremos entender para qué lo haces.
Después de cualquier cambio, vuelve a comprobar. Si has trasluchado para buscar viento, mira si lo has conseguido. Si has cambiado el ángulo para avanzar mejor, compara el progreso. No des la decisión por buena solo porque ya la has hecho.
En un ILCA, un Optimist o un 420 no vas a hacerlo igual
La pregunta táctica puede ser la misma: dónde hay viento, por dónde quiero bajar y qué me permite la flota. La forma de llevar el barco hasta allí cambia.
En ILCA tienes cambios de rumbo y navegación en contramura. No todo es trasluchar. Pero una cosa es saber que tienes esa opción y otra saber hacerla bien. Eso hay que verlo contigo en el agua.
En Optimist, mira cuánto te cuesta cambiar el rumbo o hacer una maniobra. Compruébalo con el viento que tienes. No copies sin más el ángulo que ves en otra clase.
En un doble como el 420, repartid la observación. Si uno está ocupado llevando el barco, el otro puede mirar fuera. Puede comunicar la presión, el tráfico o dónde está la puerta. Usad el reparto que hayáis entrenado. Una frase concreta sirve más que «vamos mal»: «el grupo de fuera está recibiendo más viento» te da algo que comprobar.
Si estás empezando, vamos a hacerlo sencillo. Mira la boya, lleva el barco controlado y ten claro por qué bajas por ese lado. Luego iremos añadiendo cosas. Si ya tienes nivel, no vale solo «me ha salido bien». ¿Qué has visto? ¿Por qué has cambiado? ¿Qué ha pasado después?
Y cuando compares con otro barco, mira algo más que quién va delante. Aunque los dos llevéis un ILCA Devoti, ¿vais con el mismo aparejo? ¿Las velas están en un estado parecido? ¿Habéis cogido la misma ola? Si quieres entender qué te hace correr, intenta que la comparación sea lo más parecida posible. Si cambias varias cosas a la vez, cuesta saber cuál ha marcado la diferencia.
Entrénalo sin esperar a la siguiente regata
Vamos a llevarlo al agua. Monta una popa corta con otro barco y tu entrenador. No hace falta hacer una regata entera para empezar a trabajar esto.
Elegid una zona adecuada, con espacio y condiciones que podáis controlar. Antes de empezar, localiza el destino y explica tu intención en una frase. Por ejemplo: «Quiero empezar por este lado porque veo presión entrando por allí».
En cada repetición, quédate con una decisión. ¿Qué has visto? ¿Qué has hecho? ¿Dónde querías acabar? Si el entrenador puede grabarlo desde un sitio seguro, luego lo veis juntos. No hace falta contar cada movimiento del barco.
Al acabar, separad dos cosas. ¿Habías entendido lo que estaba pasando en el campo? ¿Y has sabido hacer con el barco lo que querías? Si mezclas las dos, puedes sacar una conclusión equivocada. Una mala maniobra puede esconder una buena idea. Y una buena velocidad puede disimular una mala elección de lado.
Repetid y cambiad una cosa cada vez, si el día os deja. Si en una popa hay más viento y en otra menos, tenedlo en cuenta. No digas «esto funciona siempre» porque te haya salido bien una vez.
¿Quieres trabajarlo con seguimiento en el agua? Consulta los entrenamientos de ForAcademy. Una cosa es entenderlo aquí y otra hacerlo cuando estás navegando. Ahí es donde hay que verlo y trabajarlo contigo.
En la próxima popa, no bajes con la cabeza dentro del barco
Antes de pasar barlovento, localiza el destino. Piensa qué presión buscas y qué opción quieres conservar. Después, sigue comprobando si esa idea encaja.
Si cambia algo fuera, vuelve a mirar lo que estás haciendo dentro. Puede tocar ajustar el rumbo, trasluchar o mantenerte. Pero que haya un motivo.
Y cuando acabes, prueba a explicar la popa sin decir solo «iba rápido» o «iba lento». Di qué viste, qué elegiste y qué te permitió hacer esa elección.
Al final, de eso va la popa: llevar bien el barco y saber por dónde lo estás llevando. No solo correr. Correr por donde te interesa.
